
Enseñar juegos o actividades utilitarias como las que aprenden los perros, son tareas que casi siempre fracasan con los gatos (salvo raras excepciones). Sin embargo, puedes enseñarles cosas útiles como aprender a utilizar el arenero, atender a su nombre, abrir puertas, entre otras.
El tono de voz que utilices es importante. Un tono elevado de voz le inspirará a tu gato miedo, agresión y lo hará alejarse.
Para enseñarle a que no afile sus uñas en tus muebles, utiliza un “shhh” o un “no” con tono suave pero a la vez enérgico. También puedes recurrir a trucos sencillos como arrojarle una pelotita de papel en el momento propicio, o salpicarlo con un chorrito de agua.
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